Anoche no podía dormir, me preguntaba para qué, por qué y cómo estoy educando a mis hijos, aunque una pregunta demasiado profunda para ser contestada en una noche en vela, dio el puntapié inicial para armar este espacio, más que nada para mi, personal, pero con la idea de compartir y debatir.
En fin lo que me preguntaba era, ¿para qué preparo a mis hijos?, pensando a la educación como herramienta para enfrentar el mundo, ¿para qué mundo los preparo?, me preocupa, porque a veces creo que estoy dándoles herramienta obsoletas, eso también me llevó a preguntarme qué educación le dan en el jardín a mi hijo, y que hay cosas que uno nunca sabrá, por el solo hecho qué no se está con ellos todo el tiempo. Pero bueno claramente así es la vida. Obviamente la pregunta quedó sin contestar a esa hora, y sigue ahí para pensar, no meramente para ser respondida.
5 comentarios:
a mi me gustaria "educar" a mi hija para que sea ella misma... cuan poco.. cuan mucho.
el mundo puede ser mil mundos a la vez.
regi
Es muy difícil imaginarse una forma racional, pensada, autoimpuesta de educar a nuestros hijos. Creo que hay que ser uno mismo y las formas, conductas o como uno quiera llamarlas, se van transfiriendo en un plano paralelo al dialéctico; con cada gesto, con cada mirada y con cada abrazo. Al intentar con todas nuestras fuerzas moldearnos para que nuestros hijos interpreten lo que nosostros nos impusimos transmitirles, creo que el mensaje llega distorsionado y confuso. Me da la sensasión de que la educación uno la transmite en formas y momentos en los que ni siquiera se dá cuenta que lo está haciendo.
Parafraseando a John Lennon: "Uno educa a sus hijos mientras está ocupado haciendo otros planes".
Muy interesante tu propuesta.
Hay varias fuerzas que accionan desde y sobre nosotros de las cuales la que podemos hacer actuar es la del compromiso. Ese compromiso esta relacionado con la sinceridad con que se pueda responder en la vida ¿que compromiso asumo? ¿cual es la intención?
La componente principal del compromiso es la sinceridad.
Esta sinceridad es muy paralela al amor de una madre por su hijo, según el grado de sinceridad serán los resultados para la futura persona.
El compromiso es una fuerza interior que surge como certeza y convicción interior, para poder llegar al punto que nos hemos propuesto. El compromiso genera fuerza y la sinceridad es necesaria para que no auto-engañarnos.
El compromiso previo con un asunto es lo que hace la diferencia en el resultado. Por ejemplo en la pareja: muy diferente es asumir el compromiso de atravesar todos los obstáculos que la pareja tenga que protagonizar la pareja hasta que dé, lo que puede implicar que cualquier obstáculo puede producir la separación.
Lo mismo ocurre con el compromiso con el estudio para llegar al objetivo (hay muchas fuerzas, excusas, etc. para abandonarlos)
Cuando asumo un compromiso desarrollo:
Creatividad
Talento
Perseverancia
Otras capacidades propias
Si abandono no me doy la oportunidad de conocerme en toda mi capacidad, ni desarrollarla.
En resumen primero hay que ver cual es la intención respecto del futuro de de los hijos, no es fácil elucidarlo, pues estamos llenos de creencias asociadas a nuestra cultura, que viene de un proceso de ideologización mercantilista que tiñe con diferente intensidad nuestros actos.
Muchas Gracias a todos por los comentarios!!, es muy interesante los distintos puntos de vista...todo me deja pensando y con muchas ganas de seguir escribiendo, compartiendo, agradeciendo por ser tantos que nos preguntamos.
He leido el comentario de Hector, el cual me ha parecido muy interesante, y sobre el cual me gustaría agregar un aspecto más, intimamente relacionado con el compromiso, y que es el objetivo. Desde mi punto de vista, debemos preparar a nuestros hijos para un mundo que, justamente, requiere compromisos, y esos compromisos surgen de la firme convicción de lograr un objetivo. Creo que vivimos en un país donde muchos argentinos nos quejamos de las cosas que no se hacen, que deberían hacerse, cosas buenas que nos deberían pasar y que no nos pasan, sin enforcarnos firmemente en la consecución de aquello que queremos. Gastamos infinidad de horas de nuestras vidas en quejas, pero no estamos dispuestos a pagar el precio de aquello que tanto queremos. Esperamos que otro haga el esfuerzo, que sea otro quien se fije en nosotros, que sea otro quien nos ofrezca una oportunidad, desde la comodidad de nuestros sillones con el control remoto en la mano. Esto nos lleva a ser personas resentidas, decepcionadas, injustamente castigadas por una sociedad que no da oportunidades. Tener un objetivo en la vida, cualquier este fuese, y trabajar en pos de ello, nos lleva a ser dueño de nuestras propias vidas.
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